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lunes, 25 de febrero de 2013

             JUAN CARLOS MESTRE EN  LA ERGÁSTULA,    

                   ASTORGA  POR                  

MANUELA BODAS PUENTE





 
              LA ERGÁSTULA PURIFICADA POR MESTRE
   
Todos los espíritus que el útero milenario de la Ergástula alberga, enmudecieron ante la palabra. La palabra con mayúsculas que enhebra con su voz el Maestro Mestre. Verle levitar entre la palabra y su significado, allí en un lugar que fue escenario de tanto sufrimiento, purifica los gritos que nuestros antepasados, probablemente lanzaron al espacio infinito del poema mortuorio.
La Ergástula tendrá un antes y un después de Mestre. Otrora habitáculo lacerante y mortuorio, luego, hace casi nada, las autoridades dieron en rehabilitar aquel antro húmedo y lleno de fantasmas malqueridos, para que una lluvia de palabras y de actos culturales, fuera limpiando los musgos del horror. Pero desde el jueves pasado, Mestre ha convertido a la Ergástula en un templo de la palabra. Gracias al bendito hálito de su voz, el porte de su gesto, su exquisito gusto para nombrar, su predispuesta mente al bien, un corazón lleno de luz y su lirismo ante la vida, la Ergástula es ahora un ágora purificada por los versos y el viento favorable de la poesía, de su poesía, de la poesía del gran  Mago Mestre, porque nadie como él, convierte en mágica cada palabra que modula su voz. A veces, cuando recita, su poesía se desgarra en un fado, porque tiene esa cadencia de cantor berciano-gallego-portugués, que le mantiene en el ala sublime de cada frase, de cada gesto que pauta con su propia magia. Como buen hijo de su padre es un extraordinario amasador de palabras, y ellas, las palabras, se dejan hacer harina porque saben que serán harina del mejor costal.
La Ergástula, después de Mestre será un fértil útero, un cuenco sagrado donde depositar palabras que llenen de calma sus muros. Después de Mestre, esa gran matriz que parió tanto dolor y llanto en el pasado, acogerá en su líquido amniótico, todas las palabras perdidas, para que floten y naden juntas en pos de la libertad y la sabiduría.
Le acompañó en la mesa, para iniciar la sesión de poemagia, otro gran poeta y amigo. Tomás Néstor Martínez Álvarez, nos abrió la puerta de esta nueva Ergástula, que se mostraría ante nosotros después de que Mestre nos purificara con sus cantos.
Cuando le tocó cerrar el acto a la concejala de cultura de Astorga, Mercedes González Rojo, ya estábamos todos tocados por la varita mágica de Mestre, nos había obnubilado  con su acordeón y su propia persona, que es en sí un poema vivo. Y tanto ella como los presentes solo éramos capaces de emitir una palabra: ¡Gracias! ¡Gracias Maestro por darnos una tarde de magia en y con las palabras! ¡Gracias a Mercedes y a todas las personas que hicieron posible esta emotiva y purificadora tarde en la Ergástula!
Puesta a dar gracias, también quiero agradecer a El Faro Astorgano que me deje ensartar palabras desde su ventana de letras.
Una no es amiga de dar consejos, pero si me atrevería a decir que observando mi propio estado cuando salí el jueves pasado de la Ergástula, sería muy conveniente que los médicos recetasen un recital de poesía, una vez a la semana. En los hospitales, probablemente no habría déficit de camas, las urgencias no estarían abarrotadas y en las salas de espera de cualquier ambulatorio, los espíritus de las palabras flotarían para combatir a los virus, con lo cual el estado se ahorraría mucho dinero en enfermedades y pacientes, que podría emplear en incrementar bibliotecas y libros para que las palabras siguieran efectuando su mágico poder sanador.


 
Manuela Bodas Puente.