Seguidores

martes, 24 de agosto de 2010

LA PEREGRINA Y EL PALO.

Hay que despedirse, en todos los idiomas.
...Ya, no hace falta caminar juntos, se terminó...
Las lágrimas salen de sus ojos a borbotones y, aunque sonríe porque sabe que la están mirando; resulta muy ridículo verla llorar abrazada a un palo, a un palo de madera, largo, con forma de bastón de caminante, basto, sin tallar, sin pulir, sin barnizar, un simple y vulgar palo del suelo, con la longitud precisa, con el peso correcto; no lo puede evitar.
El palo oreja, el bastón amigo, compañero de cuestas y caminos.
Llora, porque han pasado muchas horas juntos y le ha contado las razones por las que ha hecho el camino, a el solo; le ha relatado toda su vida, sus pensamientos, sus manías; juntos han elegido la forma de colocarlos en orden, con calma, despacio, en silencio, cada uno de los fasciculos de la vida; el palo sobado, ya brillante y casi tal como lo encontró, ha sido psiquiatra, terapeuta, psicólogo, confidente, amigo.
En el silencio del día, han caminado juntos, tertuliando sobre miles de cosas que, se hablan cuando caminas y pensando o sin pensar dices, al terminar el día se han dado fuerza para llegar, apoyo para subir, Descansando al lado, han dormido. En la oscura noche, ambos se han dado consuelo y escuchando las lágrimas de la soledad, el miedo a la indecisión, la duda, el descubrir lo desconocido y luego el reencuentro con el día.
El palo, ha sido apoyo, arraigo, soporte, defensa, seguro y constancia, casi como un matrimonio en su camino por la vida y ahora, llega la hora de despedirse, han llegado a Finisterre, juntos. Recorriendo la última parte, la que muy pocos hacen, esa que culmina, la etapa mayor la que sale de Santiago en vez de llegar a Santiago.
Se acabó, como todo en esta vida.
Y, ella llora sentada en la roca más cercana al mar, la última de la tierra.
Lanza el palo, lanza su alma, lanza sus lágrimas, sus recuerdos, sus miedos y miradas, sus temores, las penurias, todo lo que le trajo hasta aquí. ¡ Allá va todo!
Hoy comienza para esa solitaria mujer, el camino de regreso, va sola, tan sola que casi no tiene fuerzas para dar un paso y otro...
...Adiós compañero, ha sido un placer...
Por Charo Acera. León a 23 de Agosto de 2010.
* La fotografía es del Cabo Touriñan, en Finisterre hay tanta gente, que es muy difícil sacar una fotografía de las rocas vacías.

domingo, 22 de agosto de 2010

VACACIONES EN LA "COSTA DA MORTE"

"COSTA DA MORTE"
Agosto nos regaló una gran sorpresa, siete días en la más hermosa Galicia.
Cómo explicar el cambio que se produce en las personas por estar en un lugar mágico, en un espacio sin burgers, sin Berska, sin Zara, sin bares de moda, sin paseos marítimos plagados de extranjeros enrojecidos y achicharrados por el sol, sin platos combinados, sin todos "los sines" que uno se encuentra en el temido mes de vacaciones de Agosto.
El primer regalo, el clima, ni frío, ni calor. Por la noche fresquito, para dormir como unos señores, por el día calor, para tomar el sol, pillar moreno y que al llegar a casa no te miren de reojo y te digan, ¡qué, mucha lluvia...!
Nos alojamos en Corcubión, que es conjunto histórico-artístico desde 1984, con un hermoso casco histórico.
Visitamos Cee, y fuimos por la noche a ver "La cascada de Ézaro", un lugar explotado por una central hidroeléctrica y qué durante el mes de agosto, suelta el agua que trata en tuberías por su lugar natural, permitiendo así ver a visitantes y turistas una inmensa cascada de agua iluminada y movida por el viento, (pasamos ¡muchísimo! frío).

La noche del domingo en Cee, las fiestas nos sorprendieron con los fuegos artificiales más bonitos que he visto en mi vida, muy variados y combinados, a ritmo de música clásica y moderna, ¡ genial !.

El lunes visitamos Finisterre y la playa de Langosteira. Llena de peregrinos, terminando su camino, en el último tramo, Santiago- Finisterre. Cuentan las distintas leyendas del camino que, los peregrinos, después de llegar a Santiago tenían que dirigirse al faro de Finisterre y allí deshacerse de la ropa, quemar todo lo que les acompañó en el peregrinar, cómo ahora en esta época del año no se puede hacer fuego, los peregrinos cuelgan una prenda en un poste eléctrico situado al lado donde habitualmente se quema la ropa.

El quinto día Laxe, Camariñas y Muxía, el cementerio de los ingleses...

Playas de piedras grandes y redondas, bosques precioso.

El color verde en todas sus variedades y posibilidades.

El sexto día... ta chan! cómo no, amigos de casa, amigos del mundo. Siempre que viajamos coincidimos con amigos y eso es siempre, muy gratificante.

Y el séptimo día, fuimos al cabo Touriñán y a la playa Do Rostro. Y, la naturaleza te ofrece regalos como guindas de un pastel, la puesta de sol venía con delfines, ¡delfines!...

Cuesta despedirse de sus puestas de sol, de sus verdes, de su humedad cálida, de sus gentes, de sus historias, de la magia que a cada paso encuentras, en piedras, rincones y personas. Cuesta despedirse de tanta belleza...