Seguidores

miércoles, 21 de abril de 2010

UN PROFESOR PERDIDO.

Hoy, le doy vueltas a cómo volver a encontrar el camino de una docencia gratificante.
Es tanto el esfuerzo que se hace por aprender, para mejorar el pensamiento, para refinar tus modales, para que la vida fluya a través de las ideas, tuyas y de otros, para mejorar la vida en sí, para aprender a tolerar a convivir, a prescindir, para vivir tu vida y la de otros; pero sobre todo para comunicar que la ignorancia nunca fue amiga del progreso y de la evolución, impide la adaptación y genera un fácil manejo de tu vida por otros.
Hasta hace unos años la capacidad de aprendizaje del alumno, era medianamente aceptable; no todos, pero si muchos, adquirían en este nivel, donde trabajo, las suficientes ideas como para seguir buscando y tenías la sensación de que lo sembrado germinaría. En estos últimos cinco años, sobre todo, en este, en el que, la masificación con treinta y cinco alumnos por curso, nos ahoga, ya casi no es posible hacer nada; el tiempo se te va en poner orden, en pasar lista, en mandar callar, no te da tiempo a aprenderte las caras y es muy difícil conocerles y saber cuales son sus intenciones.
Muchos, no quieren escuchar, muchos no saben escuchar y muchos no entienden lo que escuchan. El nivel de comprensión es muy bajo, el afán por conseguir la nota mínima para pasar es destructiva, anulando la capacidad de adquisición de conocimientos por el mero hecho de saber y el nivel necesario para ordenarlos y asimilarlos se reduce al mínimo.
Se hace un esfuerzo sobrehumano sin resultados y sin poder llegar a alguna parte.
Las Administraciones y Políticos no ponen soluciones, pero sí, buscan culpables, reducen medios y no controlan de donde surge el problema, esos no son sus OBJETIVOS.
Mientras, el docente busca y busca entre sus métodos docentes como llegar hasta el intelecto del alumno o hasta el corazón.
Después de años, algunos han tirado la toalla perdiendo las ganas y se limitan a cumplir; nadie apoya, nadie defiende, nadie controla.
Es la pescadilla que se muerde la cola a todos los niveles.
Otros, nos comemos las ideas que al llevarlas a la práctica ya no dan resultado y el desánimo recorre no solo tu vida profesional si no tus ganas de hacer muchas cosas, y hasta tienes ganas de cambiar de trabajo.
¡Qué lastima, ver tanto chaval perdido y aborregado y cuanto trabajo tirado a la basura!
Y, me pregunto, ¿NADIE PUEDE HACER NADA?....

1 comentario:

  1. Seguir siendo tú misma.

    La vida deja (no pone) a cada uno en su sitio, y más sus actos. Lleva el tiempo de las cosas merecedoras.

    No dudes, muchas personas sonp uden hacerse oír, pero están contigo y con otros.

    ResponderEliminar