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lunes, 8 de marzo de 2010

MUJERES DE AIRE, TIERRA, AGUA Y FUEGO.

MUJERES DE AIRE, TIERRA, AGUA Y FUEGO.

Mujeres de Aire, tierra, agua y fuego, son más de lo mismo, en el quehacer diario y en el caminar de la existencia.

Veo mujeres hermosas poblando el mundo.

Veo mujeres fuertes luchando la vida.

Veo mujeres pequeñas crecerse ante la pena.

Veo mujeres de años. Llenas de emociones y sabiduría.

Mujeres cansadas de tanto que hacer, de tanto esfuerzo en el cada día, de tanta aventura, de tanto soñar con hacer la vida, cambiar las costumbres, las formas, la risa, hacerla bonita y sobre todo vivirla a su modo, vivirla tranquila.

Veo a muchas luchar como mulas por su día a día, tirando de un carro de historia, cargando con todos, con marido, con hijos, con padres, con familia, que dejan su ahora para el final del día, cuando ya no hay fuerzas, cuando ya no hay vida en ninguna de sus manos, en ninguno de sus ojos, deseando que mañana al menos, tengan en las manos una caricia.

Se ven por las calles buscando y haciendo la vida, mujeres sin casa, sin arraigos, sin país, sin familia; la gente las mira, las maldice, las insulta, las aparta, las critica.

Mujeres con fuerza, con agallas tragando saliva para ganarse los cuartos con los que dar más vida, perdiendo la suya en cada momento en cada calleja, en cada mirada furtiva. Usadas para nada, usadas para la vida por animales irracionales sin respeto por su vida.

Mujeres, al fin y al cabo, mujeres de arriba-abajo, mujeres de cuerpo y mente que lloran y ríen, que sienten, que odian, que al final aguantan, porque creen que no hay solución al destino, porque ya no tienen tiempo porque les tocó lo malo y se encontraron en el infierno sin pena, sin vida, esperando la suerte, esperando una salida.

También las he visto, hacerse la vida como ellas, pero queriendo buscar la mejor salida, vender su cuerpo al diablo, venderle su cuerpo al peor enemigo de todos, el dinero, que controla sus vidas, son como las de antes, pero dentro de las calles normales de señoras, de duquesas y marquesas, de muñecas paseadas como trofeos, de los hombres que compiten por llevar a la más bonita.

Estas mujeres también lo son de por vida, ellas también lloran cada mañana a sus suerte porque su mundo es mentira.

Y siempre me pregunto si las cosas dieran la vuelta, y ellas fueran las fuertes, con dinero, y ellos, los que se prostituyen en la vida.

No quiero pensarlo, porque tantos años de contradicciones, me hacen complicarme mucho mi vida.

Pienso en ellas como en mí, y no encuentro una salida. Cómo podemos ser nosotras las mismas, las que queremos ser libres, sin dominios, sin fortuna y todas las que aguantan, ceden, se engañan, se autojustifican, se mienten, se esconden, se disfrazan, se lastiman, se esperan, se callan, se desvelan, se transforman, se odian, se plantean cada día que “así es la vida”.

Ellas y yo, somos la misma.

Mañana, quizás mañana, el mundo dejará que ellas no tengan que vivir lo que no quieran vivir.

Mañana, tal vez mañana, podremos olvidar todo lo que la historia nos ha dejado en herencia.

Mañana tal vez mañana, cuando una niña nazca, no será nunca abandonada.

Mañana tal vez, tendremos que olvidarnos de las mujeres asesinadas y podamos perder el miedo de la violencia del hombre hacia ellas.

Mañana, a lo mejor, habrá un mundo en el que no haya dos sexos diferentes, el fuerte y el débil, sino que mañana, caminaremos los dos uno al lado del otro, sin que uno piense que está al servicio del otro, que se lleguen a acuerdos, que se hagan las cosas por la buena voluntad, y por la educación, la cultura y el bienestar humano.

Mañana quizá un mañana no muy lejano, estaremos ante un mundo sencillo, como el que ahora algunos, somos capaces de vivir.

Mañana desaparecerán los miedos a la violencia, a la ablación, a la perdida de la virginidad como trofeo, a las diferencias educativas entre niñas y niños; en las tiendas no habrá juguetes diferentes para chicas y chicos, en la ropa, en el trato; se trabajará por los mismos sueldos en lugares, en los que todo sea igual para los dos.

Mañana, un mañana nuestro.

Mañana, no será nunca un sueño.

Mujeres tratadas de la misma manera.

Mañana tendré una cuerda, que solo servirá para jugar con dos botones al yoyo.

Todas las mujeres deseamos esto.

Todas las mujeres tenemos un sueño que el mundo sea un lugar sin violencia contra las mujeres, contra las niñas.

Mañana ya es mañana y lo vamos a conseguir.

Charo Acera. Para la exposición "Mujeres de aire, tierra, agua y fuego".

domingo, 7 de marzo de 2010