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jueves, 29 de octubre de 2009

ESCULTURAS DEL COMIENZO.

ORIGENES DE UN SUEÑO.

Ayer, alguien me preguntó, ¿por qué eres escultora?, en el momento no supe responder porque, siempre he sentido la necesidad de transformar cosas con las manos. ¿Recuerdan cuando las calles eran de tierra y llovía?, sentía el barro y el tiempo se transformaba en silencio y la mente se acallaba dejando sitio a una paz que no se puede describir, estaba prohibido mancharse, pero no podía evitar meter las manos coger un puñado y amasarlo hasta construir una cara, o un muñeco, o un ramo de rosas.. Me encantó, llevar botas catiuscas, porque permitían el pisoteo en los charcos. Me fui definiendo por la constitución física heredada, por materiales que me permitían construir y sobre todo dominar. El mármol, el mejor. El desarrollo del sentido del tacto en todos los procesos de transformación, son duros pero deliciosos. Cuando terminas todo, limpias y apartas la pieza en posición de muestra, es cuando el espíritu te llena de aire los pulmones y nuevamente,la sensación, y la ansiedad proyecta la próxima pieza en la cabeza, empieza a tomar forma en el espacio del pensamiento y ya no puedes parar. La madera, si embargo, es el material que te domina, que tienes que obedecer, que te lleva a descubrir despacio la forma escondida, y doblega el ansia de correr, ralentiza la mirada en cada corte, porque sorprende constantemente con su dibujo y la beta, con su olor. El golpe rítmico de la maza sobre la gubia que corta suavemente, o , la fuerza de la mano sobre la herramienta bien afilada que deja el golpe de gubia dando el color , el tono y el poder de la beta. INSUPERABLES. He de recordar, para volver a empezar. Por Charo Acera.