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lunes, 12 de octubre de 2009

OTOÑO. de Sarita Álvarez Valladares.

Te enervas a mi paso,
y sin entrañas,
remontas tus alas vigorosas
y mueves tus puños apretados.
Me indignas
me estremeces.
Las hojas
el otoño
que tiembla corrompido.
color amarillento
horizonte pálido
extendido
obscurecer tranquilo
campos sembrados de hojas
árboles vacíos.
frutos que llenan los cestos
de aquel pajar mío.
ya pasaron las flores
las ramas cargadas
que alegran la vista
de propios y extraños
y ahora relumbran
en pajizos repletos
a la luz de febril chimenea
junto al escaño de nogal macizo
unas viejas zapatillas
se calientan junto a las brasas.
Sarita Álvarez Vallader.

Publicado por Charo Acera. Fotografía Carlos González. Faedo de Ciñera. León.

QUÉ PEQUEÑITO ME SIENTO, CUANTO SUFRIMIENTO INUTIL.

En este inmenso planeta, en el que se supone que solo viven los que son como nosotros, (me refiero a humanos, animales y plantas), que es grande e inmenso, con los años se siente uno cada vez, más pequeñito.
Se cree uno grande porque crece o porque tiene hijos o, porque un día vendiste un cuadro muy caro, se cree uno grande porque vas adquiriendo conocimientos y te sientes distinto de los que no saben leer o, te sientes grande porque la calidad de vida de los tuyos y de ti ha mejorado con los últimos años, no exentos de trabajo, pero está conseguido; sin embargo uno se sienta ante esta máquina y empieza a leer vidas, sueños, ilusiones, pinturas, escultura, acciones de otros y que están tan lejos y que puedes leer su saber y su opinión y, qué pequeñin te ves, que inculto y que piecita tan chica, supongo que de un engranaje no imprescindible para la supervivencia de los demás, pero de un pequeño engranaje, hipotecado, trabajador , creativo, vendedor... todas las profesiones que te va dando el paso del tiempo.
Todo, qué insignificante e innecesario.
Ocupados en tener, correr, llegar, conseguir... qué absurdo y ridículo camino y encima sufriendo, pasándolo mal.
¿Porque nunca somos del todo felices a pesar de tener más de lo que nunca habríamos pensado?.
Me permito copiar un texto precioso que edita Rosa María Favale:
”Ideas, letras y otros” en su blog desde Argentina y que nos puede orientar para mañana y además aprender a saciar ese caminar innecesario.
09 octubre 2009
¡CUÁNTO SUFRIMIENTO INUTIL!
Rosa María Favale.
Me permito copiar textualmente la columna del Licenciado Adrián Tucci.
En ella expresa sentimientos y razonamientos que me hago a diario y quería compartirlos con vosotros.
He aquí el texto:"Con esta frase que exclama la protagonista principal, termina la célebre película: “Mamá cumple 100 años.”
“CUÁNTO SUFRIMIENTO INÚTIL"
Se corresponde con la visión de quien contempla la vida desde la columna de sabiduría que ha sabido edificar.
¿Hemos de experimentar pasivamente el dolor o acaso la constante interrogación sobre sus causas nos llevará al alivio?
Tal vez el primer paso sea discriminar entre el sufrimiento inevitable y el que alimentamos sin darnos cuenta.
¿Por qué sufrir?
No hemos venido al mundo para sufrir sino para aprender.
Muchas veces lo que nos daña es algo que nosotros mismos generamos. Así como un jardín se llena de malezas si no se atiende en forma vigilante, nuestra alma se puebla de oscuras fuerzas.
¿Acaso cultivamos plantas fétidas, venenosas, llenas de espinas o preferimos fragantes rosas, jazmines y alegres margaritas?
Del mismo modo podemos elegir cultivar actitudes y sentimientos.
El odio, el rencor, el orgullo, el miedo y la ira son la más profunda causa de nuestros males.
Un ser poblado de amarguras y enojos, resentimientos y deseos de venganza está engendrando la causa de su propio sufrimiento.
Edificamos cercos, murallas y telarañas que terminan aprisionándonos.
Tejemos pacientemente nuestro autoengaño, construimos trabajosas estructuras para aislarnos de la verdad.
Si creemos que la vida ha sido injusta con nosotros abramos las ventanas, derribemos muros, iniciemos nuevos caminos.
Estemos atentos a los mensajeros, la realidad está plena de signos, señales y coincidencias.
Escuchemos la voz que nos habla en lo profundo del corazón, no hagamos resistencia a la fuerza del Amor.
Ver y mirar con detenimiento el dolor de quienes nos rodean es un gran aprendizaje.
Es la manera de empezar a acompañar.
Asumir la carga de sufrimiento que llevamos a cuestas es un buen comienzo para aliviarla.
Como decía el Dr. Edward Bach:
“Gracias hermano Dolor, aprenderé la lección y así podré liberarte”.
Lic. Adrián Tucci.
Publicado por Charo Acera, para El taller de Charo Acera.