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jueves, 27 de noviembre de 2008

PARA MIGUEL.

Hoy, cayeron un montón de lágrimas. Hoy el dolor se agarró al pecho y la respiración se ahogó, porque paso por mi lado la muerte y se llevo a un ser querido. Mi dolor, su dolor, el dolor del amigo, al que ni siquiera puedo consolar porque hay kilómetros por medio, muchos kilómetros por medio. Y, los recuerdos, aquellos cariños, aquellos amores de padre que, casi fueron más que los del padre de verdad, pero..., dicen..., así es la vida, y esta parte de la vida no me gusta. No me gusta el dolor de una perdida, ni el silencio de la ausencia, ni el recuerdo sustituto de la presencia, me gusta la vida, que al final , ¡QUÉ CORTA ES, CARAJO!, y primero se van ellos, los que te dieron, luego se irán los que quisistes y al final nos iremos todos. Yo quisiera irme antes, porque me duele el dolor y me ahoga y me vuelve inservible y me destroza. Mi querido amigo, eso es el consuelo, que la vida sigue, y aun hay muchas cosas por las que luchar, pero que sepas que mi corazón está triste como el tuyo porque ambos perdimos un buen padre.