Seguidores

viernes, 6 de junio de 2008

PARAGUAS ROJO.

Esta exposición, lleva fraguando se año y medio en mi taller, pero por fin ya está a la vista en la sala, ya todo el mundo puede leerla y mirarla, porque para eso se hacen los cuadros, para que los demás vean en tu obra un poco de ti y tal vez, un poco de ellos mismos. Ayer en la inauguración, había muchos amigos, muchos amigos que hacía mucho que no veía, y muchos entrañables, que hicieron el esfuerzo de abandonar sus vidas para pasar un rato conmigo, por ello doy las gracias a todos, fue para mi un gran alivio y un gran apoyo que estuvieseis tan cerca. Porque cuando uno muestra su alma y, os puedo asegurar que hay muchísimo de ella en cada uno de esos cuadros, siente el vértigo de la desnudez, el temblor de la soledad y del frió, y los nervios de ese infinito mundo que es el miedo a ser visto. Pero esta serie de trabajos me han servido para mirar, para analizar, auscultar, y visualizar eso que a veces es tan necesario "uno mismo".
Ha sido difícil, porque la pintura, es difícil; no es mi medio, no se pintar, y procuro aprender con cada trazo. Soy autodidacta con el pincel y lo muevo como si fuese un palillo de modelar, pero no funciona así el color y me cuesta, me cuesta como cuando uno estudia de mayor una lengua o un idioma, me cuesta como el que tiene que aprender a caminar, me cuesta todo lo que quiero entender.
El paraguas, el cobijo; el rojo, la fuerza y las composiciones, necesidad de silencio, soledad y aislamiento, la figura en blanco, simplemente el alma sin cuerpo, el yo sin forma aparente sin necesidad de ser visto; el cuento y la historia de como me siento, de como me he visto, de cómo sin querer me he ido transformando.
Y, no ha sido malo, porque algunos pensaron que lo que allí está pintado, es angustia y dolor, no; es, solo el cambio, la transformación y sobre todo ese gran esfuerzo por superar los avatares de momentos cotidianos.
Pintar se ha convertido en la terapia, en la hora del diván, en la oreja que me escucha, en el silencio de la meditación, y en el andar para encontrarme.
Es verdaderamente mágico mirarlo todo ahora, después de tantos días, acabado y colgado, y sobre todo es un gran cansancio, el que se siente después de un gran trabajo.


INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN "PARAGUAS ROJO", en la Sala de Exposiciones del Albeitar, Universidad de León.

Articulo de prensa del periódico "La Crónica".