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lunes, 3 de noviembre de 2008

PENSAMIENTOS.

Una vez más, uno pasea por esta preciosa ciudad, disfrutando de sus calles y de su olor, con una cámara de fotos en la mano, buscando el momento para plasmar toda su belleza; por desgracia, siempre se encuentra un contenedor de basura delante o un montón de coches aparcados o un asfalto deteriorado por la mala calidad del material utilizado.
¿Qué les pasa a los que llevan en la mano el poder para hacer de su casa lo más hermoso, no se dan cuenta de que no se puede vender la belleza mezclada con la basura?.
Un ejemplo, en la Plaza Mayor, hay dos grupos de contenedores que deberían estar ocultos; en San Isidoro, preciosa Plaza llena de dignidad y señorío es aparcamiento y ahogamiento; la preciosa Plaza del Mercado del Conde Luna, arruina su historia y su presencia con un mercado obsoleto, sin encanto y unos camiones basura pestilentes; en la esquina entre el Caño Badillo con Bernardo III, hay montones de contenedores que no permiten mirar hacia ningún lado de ese precioso rincón; en la turística calle Mariano Dominguez Berruela (Plaza Mayor dirección Plaza de Regla) una hilera de contenedores en la acera de la derecha decora una preciosa foto con vistas a la Catedral que no hay manera de solucionar; la increíble Plaza del Grano, con el pavimento destrozado, intransitable y los contenedores sembrados por todos los rincones. Señores si adoran su ciudad, que también es la mía, busquemos una solución a este caos estético.

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