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viernes, 9 de mayo de 2008

A Eva.



Hace un montón de años mi vida cambió de rumbo, y me agarré al suyo, ella me enseñó a ser persona, a ser hija y a ser madre, y nunca podré agradecerselo con nada más que con mi cariño y mi recuerdo. El angel de la guarda cuidó de mi en aquella etapa y me puso a su recaudo, ahora la hecho de menos, cuando mi vida recorre su camino, el que ella hizo. Pero a pesar de la distancia y del tiempo y, de toda esa cantidad de circustancias que hacen que la amistad se llene con palabras y recuerdos, de añoranza de los momentos pasados , ella está ahí y me presiente como yo a ella. Hay madres por el camino, hay manos poderosas que me protegen, ella está ahí, extendiendo sus alas de angel.

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