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sábado, 9 de agosto de 2014

Articulo sobre las puertas.

http://www.diariodeleon.es/noticias/leonalsol/dos-puertas-calle-simbolizan-musica_912129.html


La escultora Charo Acera tiene sólo una obra en la calle. En realidad son dos. Dos puertas colocadas en 1999 en el edificio Álbéniz, en la Avenida Reyes Leoneses número 6, frente al Auditorio Ciudad de León. Son dos piezas soldadas de 3x1 metros. Fueron un encargo del arquitecto del edificio, Juan Fernández Díez. «El escultor necesita reconocimiento porque es una manera de vivir». El edificio se llama Albéniz «por lo que el tema tenía que estar relacionado con la música». La escultora hizo dos relieves en arcilla que se reprodujeron en cemento y se fundieron en la Fundación Nava, un negocio que ya está cerrado. «Supuso un reto para mí porque fue la primera obra grande que hacía. Me produjo una gran satisfacción porque sentí la sensación de que era capaz. A las mujeres siempre se nos cuestiona más». El hierro con el que se construyeron las puertas es reciclado de las alcantarillas de León. «Están algo oxidadas, pero un óxido que se ha frenado por un barniz». Las puertas representan la música «con un violonchelo que es mi instrumento favorito. También hay cinco cantores». Charo Acera enseña escultura en la Escuela de Arte. «La escultura es un lenguaje poco común. No es sólo un proceso manual, también es intelectural. Hay que mancharse las manos. El proceso creativo de la escultura es disfrutar manchándose».
Charo Acera prepara ahora su próxima exposición. ‘Posa para mí’ es un trabajo que supone para la escultora el moldeado de un centenar de bustos de personas que posan voluntariamente para la artista. «Será una exposición grande».
carmen tapia




martes, 24 de junio de 2014

PALABRAS: de Eduardo Aguirre, "Acerca de la verdad"




Acerca de la verdad

Hay algo épico en los creadores que no han abandonado su interés por reflejar el rostro humano, esa rhapsody in blue. JR. Vega lleva años indagando en el retrato, consiguiendo contar más de lo que la imagen muestra, como en esta excelente fotografía. Su secreto no consiste en su reconocido dominio del B/N, pues aquí con el color vuelve a conseguir una gran foto, sino en su propia mirada de poeta de la condición humana. En esto coincide con el trabajo escultórico que viene realizando Charo Acera, con sus retratos rápidos. Ambos, a mi entender, rehuyen el psicologismo a la hora de ahondar en sus respectivas creaciones. Miran y el resultado es la verdad, que no debemos confundir con lo real, que es otra dimensión, a mi juicio..., inferior. En ellos, el retratista se retrata. Y si digo que hay algo épico es porque estos tiempos son más propicios al efectismo escapista, aunque vaya enmascarado de arte denuncia o cualquier otra etiqueta. Pero en estos días de crisis, Jr. Vega y Charo Acera están fotografiando y esculpiendo con las entrañas. Y lo hacen sin ruido. Con humildad. Y esto lo digo yo no ellos: con sabiduría. Tienen el conocimiento técnico que les permite reflejar aquello que desean. La técnica es mucho más que conocimiento, no digamos que habilidad. Es un logro consecuencia del aprendizaje paciente. Y eso, parafraseando el título de una vieja canción, "es un largo y tortuoso camino". Charo y yo aparecemos en esta foto tres veces cada uno. Y además hay otra cuarta, la que tiene que ver con nuestra respectiva verdad como personas. Gracias a ambos (la foto enmarcada es de Julia D. Velázquez, de su exposición en el Hotel Quindós).

EDUARDO AGUIRRE.

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